.png)
Cuando pensamos en un avivamiento, a menudo nos vienen a la mente las poderosas noches de adoración.
Cuando pensamos en un avivamiento, a menudo nos vienen a la mente noches de adoración poderosas, multitudes levantando las manos y momentos en los que el cielo se siente especialmente cerca. Pero el verdadero avivamiento no comienza en una sala llena de gente, sino en un corazón que decide hacer espacio para Dios. Comienza con la decisión de permanecer, de mantenerse profundamente conectado con Jesús y arraigado en Su amor.
Al entrar en un nuevo año, antes de perseguir metas, planes o propósitos, Jesús nos invita a comenzar con Él: a acercarnos, a permanecer cerca, a morar en Su presencia, a revivir algo dentro de nosotros. «Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado. Permaneced en mi amor». (Juan 15:9) Permanecer significa establecer tu alma donde está Su presencia. Es una elección diaria hacer de Él tu hogar, dejar que Su Palabra moldee tu pensamiento y que Su Espíritu guíe tus pasos.
Pero permanecer en Jesús no es solo algo vertical, sino también profundamente horizontal. De esa cercanía con Él fluye una vida de amor hacia los demás. Jesús continuó diciendo: «Amaos los unos a los otros como yo os he amado». (Juan 15:12) Cuando permanecemos en su amor, esto nos impulsa naturalmente a permanecer fieles, presentes y conectados con su pueblo. No podemos afirmar que permanecemos en Cristo mientras permanecemos desconectados del cuerpo que Él ama: la Iglesia.
Aquí es donde nos encontramos con el desafío: no empieces este año solo. No dejes que el aislamiento o el ajetreo te alejen de las relaciones que dan vida. El avivamiento no crece en la independencia, sino en la unidad. La verdadera comunidad no se basa en la conveniencia, sino que es el terreno donde se arraiga la transformación. La iglesia primitiva no vio cómo el mundo cambiaba gracias a las grandes reuniones, sino gracias a los creyentes que estaban unidos en el corazón, compartían todo lo que tenían y oraban como uno solo.
Ese mismo espíritu de renacimiento sigue surgiendo cuando elegimos conectarnos, cuando decidimos estar presentes, servir, comprometernos y pertenecer. Se experimenta en pequeños grupos que oran y comparten la vida juntos. Se ve cuando las familias leen las Escrituras y persiguen la fe como una sola. Se fortalece cuando das el siguiente paso, ya sea uniéndote al Growth Track, haciendo voluntariado o simplemente acercándote e invitando a alguien nuevo. Cada acto de conexión es un acto de permanencia.
Mientras ayunas, oras y buscas a Dios esta semana, no solo le pidas que actúe a tu alrededor, pídele que actúe dentro de ti. Deja que su amor moldee tus hábitos, tus relaciones y tus prioridades este año. Elige permanecer en Él y con su pueblo.
Porque cuando permaneces en Su amor y te mantienes unido a Su cuerpo, no solo eres testigo del avivamiento, sino que lo vives.